¿Acaso no es ese el destino último de todo texto? Ser leído

Tabla de contenidos
  1. La pregunta que incomoda
  2. Publicar no es encontrar lectores
  3. El error de vender el sueño
  4. El libro se concibe en conversación
  5. Trabajar por el bien del libro

La pregunta que incomoda

La necesidad humana de crear para dejar huella no es ninguna novedad. Hace miles de años los primeros hombres rayaban las paredes de piedra con sangre y plantas; hoy seguimos reconociendo en ese impulso el deseo de trascender, de ser leídos o recordados, de dejar una huella. ¿Para quién? ¿Para quiénes?

Nos gusta mucho lanzar una pregunta intensa a los autores y autoras que se acercan a trabajar con nosotros en la edición de su libro: ¿por qué quieres publicar un libro? Las respuestas siempre son variadas, “tengo algo que decir”, “nadie ha escrito sobre este tema”, “el mundo necesita mi libro, quiero que me lean”. Nuestras favoritas pueden parecer las más sencillas: “quiero que me lean, quiero ser escuchado”. Perfecto, porque ¿acaso no es ese el destino último de todo texto? Ser leído, ser conversado, formar parte de un diálogo.

Lograr que un libro alcance ese destino es mucho más complejo de lo que creemos. Algunos datos rápidos: de los 8,300 millones de habitantes del mundo, alrededor del 87 % está alfabetizado (ONU/UNESCO). En México, el INEGI reporta 103.9 millones de personas alfabetizadas de 12 años o más; de las cuales 62.5 % declaró haber leído al menos un libro en el último año. Es decir, unos 65 millones de lectores.

¿Por qué quieres publicar un libro?
Ser leído no empieza con imprimir.

Publicar no es encontrar lectores

Publicar no es igual a encontrar lectores

Un libro al año no parece una cifra particularmente prometedora frente a los 1200 y 1800 títulos que se publican por hora. Ni para la editorial independiente, ni para la que forma parte de un gran grupo, ni para el autor novato que quiere mil reseñas de su obra en la primera semana. Pero no hemos venido a desanimarlo, querido autor. No todo está perdido.

Las óperas primas exitosas existen, hemos tenido la fortuna de contribuir a la publicación de algunas, aunque lo cierto es que la mayoría de los libros que se publican hoy día terminan hablándole al vacío. Libros sin lectores, sin editores y hasta sin autores, considerando que entre estos últimos imaginamos humanos detrás del título.

También es cierto que no toda venta y lectura necesita abrirse paso en ese mercado masivo de 65 millones de lectores. En esta casa editorial hemos acompañado libros que buscan a un grupo de 20 personas: familias y amigos que rescatan la memoria del abuelo, estudiantes y docentes reunidos alrededor de un manual especializado, comunidades concretas que arman su propio club de lectura, grupos de fans de un creador de contenido, en fin. Cuando un autor tiene perfectamente identificados a sus lectores, manejamos mejor la ruta, incluso cuando la carretera es un tanto sinuosa. El verdadero encuentro problemático surge cuando el autor ni siquiera nos habla del libro y lo único que desea es ser reconocido como autor. La aspiración de ser leído y traducido en toda Latinoamérica parece reducirse al simple hecho de ponerle su nombre a la portada, y claro, ahí vamos otra vez con nuestra persistencia en un intento de honrar a los que rayaban las paredes de piedra ¡¿puede alguien, por favor, pensar en el libro?

El error de vender el sueño

En esta web cometimos un error terrible, estamos en línea desde 2017 y cuando se nos sugirió promocionar nuestros servicios como fuente inagotable de posibilidades para alimentar el sueño de ganarnos la vida haciendo libros, todo fue muy tentador. El daño está hecho, reducir el proceso de edición a 7 pasos para publicar un libro nos ha golpeado en la cara varias veces, entre las dos caras del karma, una ha resultado en muchísimo trabajo (y estamos muy agradecidos por eso, tener trabajo en esta industria, en estos días, es un absoluto privilegio); también ha desencadenado un carnaval de autores pensando que la cosa es muy rápida y fácil, que basta una corrección de estilo para que el libro vea la luz, u otra especie que considera que se puede maquetar un libro a partir de un “diseño” generado con inteligencia artificial. No pasa nada, pagamos el precio, hoy lo entendemos mejor.

Contribuimos a la infoxicación en el ramo de los servicios editoriales. Lo sabemos y no nos avergüenza reconocerlo, pero no vamos a perpetuar la idea pasando de página y mucho menos diciendo que eso “está bien”. A nuestro agente de marketing casi le da un infarto cuando le dijimos que queríamos publicar en la página esta serie de 6 artículos. Porque claro, parece que sirven para todo menos para vender nuestros servicios de edición a la velocidad a la que se venden televisiones en navidad. Por eso, querido autor, si usted está leyendo esto puede tener la seguridad de que la pieza de contenido en cuestión no es publicidad engañosa diseñada para venderle falsas promesas.

Nuestro objetivo con esta serie tampoco es generarle espanto o claudicar inmediatamente su proyecto editorial. Quizá es un tanto más incómodo y vamos parejo, tanto para usted como para nosotros, hemos tomado esta pausa para hacer las preguntas incómodas no con el afán de arruinar su sueño de hacer un libro, sino con la intención de que esto se cumpla, y bien. Queremos poner sobre la mesa ¿qué pasa cuando un autor decide publicar sin editorial? ¿Cuáles son los riesgos? ¿Qué es lo que debería hacer realmente una editorial?

Hay miles de servicios de autopublicación allá afuera y hay para todos los presupuestos. Algunos que prometen volverlo un autor reconocido con “paquetes editoriales” que incluyen garantía best seller y toda la cosa, están los editores de libros y audiolibros dos en uno (ojala esten enterados que son disciplinas absolutamente diferentes), y hasta preproductores de cine. Si, quizá es verdad, no dudamos de la existencia de estas organizaciones que prometen poner el primer libro en la pantalla grande, que venden los servicios de edición como si fueran experiencias turísticas. Nosotros no hacemos eso, nosotros hacemos libros.

¿Está usted buscando cumplir el sueño del éxito autoral inmediato? Le anticipamos que nosotros no podemos ayudarle si es lo que tiene en mente. Alguna vez alguien nos preguntó “¿cuánto me cobran por hacerme famoso?”, nosotros no hacemos eso, hacemos libros. ¿Quiere ser mundialmente reconocido de la noche a la mañana con su primer libro? Querido autor, quizá no está buscando contratar un servicio de edición profesional, lo que usted necesita es un espectáculo, una simulación con portada y contraportada. Y bueno, cada quién, pero por qué publicar negando desde el primer momento el diálogo, olvidando la conversación que puede abrir un texto para derivar en una constelación de posibilidades.

El libro se concibe en conversación

La idea del libro que busca lectores se concibe en una editorial, si una de ellas abre su puerta para dejar pasar su texto abrácela, eso no pasa seguido. Ser publicado en una editorial es como entrar a una fiesta con pase VIP e invitados de lujo. Si opta por la vía de la autopublicación, hágalo con dignidad, escuche consejos, no escatime todo lo que pueda favorecer la conversación con sus lectores.

Convertirse en autor tiene poco que ver con publicar un libro y tiene todo que ver con comprometerse al diálogo, mismo que comienza con su editor, su dictaminador; antes de ser reconocidos, los libros tienen que ser leídos. No importa el género, sea un libro de desarrollo personal, un coffee table book, una primera novela o una investigación académica, ¿qué puede o debe usted esperar de ese diálogo? retroalimentación honesta, incomodidad en abundancia, porque a nadie le gusta que le digan que al texto le hizo falta investigación, que el contexto histórico es importante, que esa línea habla más de su educación que de su punto de vista, que hay escenas que no tienen coherencia, que los personajes interrumpen abruptamente y no favorecen el desarrollo de los hechos importantes. No pasa nada, estamos en un momento oportuno para fortalecerlo. Cruzando esa primera conversación está el proceso que de verdad le interesa como autor: ser leído.

Atravesando la constelación de conversaciones, hay que entender el tempo del libro. La verdadera naturaleza de un proyecto como este, que no promete dinero en abundancia, promete conversación, debate, análisis, conexión real con alguien que realmente quiera leer lo que tiene que decir. Allá afuera existen los servicios que prometen tener el libro listo para ponerlo en venta en 30 días, nosotros no. Necesitamos dedicarle más tiempo a su potencial para generar conversación, queremos hacer todo lo que está en nuestras manos para que sea leído, conversado. Para simulaciones editoriales le sugerimos marcar otro número, no el nuestro.

Trabajar por el bien del libro

Si usted está dispuesto a trabajar por y para el bien de su libro, debe saber que no hacemos esto por amor al arte ignorando todo aquello que se aleja de esa ilusión. Lo hacemos porque es nuestro trabajo, cumplimos con informarle lo que su texto necesita para convertirse en un libro. A veces nos dicen que los servicios son demasiado caros, que quieren lo mínimo porque el libro ya está muy bien, no pasa nada, nos adaptamos a la ruta y ritmo que usted prefiera, después de todo también tenemos que pagar el mandado y la renta de nuestras casas, pero sepa usted que ya de entrada está negando el primer diálogo.

Por favor, no se moleste si le decimos que la imagen que generó con inteligencia artificial no se puede imprimir, que tiene que ajustar su prompt, o si le indicamos que diseñar un libro también es diseñar la contraportada y el lomo, y si tenemos que hacerlo por usted, tenemos que cobrarle también. Este es nuestro trabajo, así nos ganamos la vida. No se moleste si le decimos que es evidente que su libro lo escribió una IA y esto despertará la sospecha de los lectores. Nos contrata para que detectemos lo que la obra necesita para llegar a los lectores. Si usted cree en su libro, nos comprometemos a hacerlo también, empezando por tratarlo como tal, con ese potencial para que cumpla su último destino.

Quizá nos excedimos, pero insistimos. Esta serie de artículos no quieren espantarlo, querido nuevo autor, pretende compartir con usted un poquito de la realidad del “sueño” de hacer libros desde la trinchera en la que aterrizamos el término a la realidad, porque poco nos va servir la utopía para hacer sueños sostenibles. Empecemos por hablar de libros, de servicios de edición honestos que contemplan los escenarios reales para hacer libros que realmente puedan ser leídos, ¿le parece si iniciamos de nuevo?

Hola, hacemos libros. Ahora que ya tuvo usted tiempo y consejos para pensarlo mejor, díganos ¿por qué quiere publicar un libro?

Bibliografía

INEGI. (2025). Módulo sobre lectura (MOLEC), “Reporte de resultados”. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2025/molec/molec2025_RR.pdf